¿Por qué hacernos contar?

La Constitución reconoce la multietnicidad y la pluriculturalidad, los derechos individuales y colectivos para los grupos étnicos, y declara que los afrocolombianos tienen derecho a la igualdad y la no discriminación. Sin embargo, esto no ha sido asumido por el Estado colombiano como una verdadera política pública que garantice el goce efectivo de derechos de la población afrodescendiente, entre otras razones por la falta de visibilidad estadística.

Esta situación conlleva la exclusión en diferentes ámbitos como el escolar, laboral o social. Y se expresa en barreras de acceso a oportunidades para el desarrollo, que ponen en desventaja a la población afrocolombiana para competir en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía. El racismo y la discriminación racial y étnica no ocupan suficientemente la agenda pública por una negación y subvaloración de este problema.

Saber cuántos afrocolombianos somos en Colombia y cómo vivimos es fundamental para transformar este problema. Las cifras está dísticas formulan una rádiografía que nos permite, primero, conocernos con mayor detalle, segundo, evidenciar la discriminación histórica y las desigualdades socio raciales que todavía nos impactan, y tercero, elevar nuestro nivel de interlocución social y política tanto nacional como internacionalmente.

La información demográfica es fundamental para que un territorio conozca sus habitantes y sus principales problemas. Los datos que arrojan estudios como los del censo nos permiten dimensionar las complejidades de una población como la nuestra, que carga con el peso de una flagelación histórica pero que continúa reconfigurándose, y dibujar un mapa de nuestro pueblo que visibilice la debilitada institucionalidad, el abandono histórico y la segregación económica, política y social.

En la planeación es fundamental saber esto para distribuir los recursos económicos y de servicios, y para diseñar políticas públicas que solucionen los problemas de desigualdad que tiene las poblaciones de acceso a servicios básicos (alimentación, energía, alcantarillado, saneamiento ambiental, etc.), de acceso a la educación y al empleo y de paridad en la participación política.

Con la debida caracterización de nuestra composición poblacional se pueden abrir diálogos hacia la construcción de políticas públicas incluyentes que garanticen los derechos sociales, culturales y ambientales del pueblo afrocolombiano.

En conclusión, queremos contarnos y contarnos bien, para saber más claramente sobre nuestros problemas y queremos saber más sobre nuestros problemas porque queremos que sean solucionados.

¿Cómo nos cuentan?

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)

es la institución encargada de hacer las encuestas cuantitativas oficiales para obtener datos con altos estándares de calidad y confiabilidad. La información que produce es de carácter público y todos y todas tenemos derecho a conocerla.

El Sistema Estadístico Nacional

es “un conjunto articulado de componentes que de manera organizada y sistemática garantiza la producción y difusión de las estadísticas oficiales que requiere el país. Son generadas por ministerios, departamentos administrativos, entidades descentralizadas, órganos autónomos y entidades privadas que cumplan con funciones públicas, entre otras” y son coordinadas por el DANE. (DANE, 2014). Este se encarga de hacer varias encuestas con diferentes regularidades sobre diferentes asuntos, sin embargo las encuestas y sistemas de información centrales son:

· El Censo nacional de población y de vivienda

· La Encuesta continua de hogares

· La Encuesta de calidad de vida

· El Sistema de estadísticas vitales

Encuestas que no dependen del DANE

Existen además otras encuestas que no dependen del DANE y en la que podemos encontrar información clave para nuestras comunidades. La Encuesta Nacional de Demografía y salud, por ejemplo, que desde su versión 2010 incorporó una pregunta sobre pertenencia étnico-racial.

¿Cómo pueden participar las comunidades étnicas?

Antes del Censo

Participando de las consultas previas, en torno por ejemplo a la forma como se va a realizar la pregunta de pertenencia étnico-racial y los asuntos clave en el entrenamiento de encuestadores y la sensibilización a la población para responder adecuadamente y participar en este proceso, entre otros aspectos.

Durante el censo

Averiguando cuando se realizará el censo en su comunidad, exigiendo la pregunta de autoidentificación étnica, haciendo seguimiento a la calidad del mismo y al cumplimiento de los acuerdos, y participando activamente en las actividades en las que se haya incluido a las comunidades en la logística censal (como encuestadores, guías o intérpretes).

Después del censo

Exigiendo actividades y canales que permitan la apropiación social de los datos para que sean usados por las comunidades y la vigilancia sobre la calidad del procesamiento de la información. Es importante apropiarnos de estas cifras, entenderlas y también cuestionarlas, en el sentido de

confrontar nuestra experiencia de trabajo comunitario con lo que ellas nos dicen.

Según el censo de 2005…

¿Cuántos somos?

La población afrocolombiana, afrodescendiente, negra, raizal y palenquera representa el 10,5% de la población total del país, según el Censo de 2005 realizado por el DANE. Aunque varios estudios han indicado que nuestra población podría representar entre el 20 y el 25 % de la población colombiana, lo que implica un subregistro en el sistema Nacional.

¿Dónde estamos?

Estos estudios ubican un alto porcentaje de la población afrocolombiana en la Costas Pacífica y Caribe y en el Caribe Insular, pero también muestra presencia de nuestra población en los Valles Interandinos y en la Región Andina, e incluso en regiones y departamentos donde se considera que nuestra población no existe, invisibilizando nuestra presencia y aportes históricos y actuales en estos territorios.

Estos estudios también evidencia que en el Pacífico Sur y Norte y en algunos departamentos del Caribe Continental el 73% de la población afrocolombiana reside en cabeceras municipales, y que un porcentaje importante de nuestra población viven en las principales ciudades del país. Esto implica que aunque existe una mayor visibilidad de las comunidades afrodecendientes que habitan en las zonas rurales, una buena parte de nuestra población es urbana, y por lo tanto las políticas públicas deben empezar a contar con esta variante.

¿Cómo estamos?

Los estudios también arrojan que un alto porcentaje de nuestra población tiene ingresos muy bajos, menor esperanza de vida, tasas bajas de retorno en relación a la inversión en educación, mayores índices de necesidades básicas insatisfechas (NBI) y problemas de salud pública como mortalidad infantil, y morbilidad y mortalidad materna.

¿Qué ha pasado con el censo de población y vivienda 2018?

Inicialmente se esperaba que el próximo Censo Nacional que realizara Colombia se ejecutara en el 2015. Por decisiones de Estado no se llevó a cabo sino hasta el 2018. La consulta previa, que se requería para temas como la formulación de la pregunta étnica, el entrenamiento de encuestadores y la sensibilización a la población, no ha seguido los procedimientos adecuados, ni se ha informado a la opinión pública de los acuerdos alcanzados entre el DANE y las comunidades afrodescendientes. Sin embargo, Del 9 de enero al 12 de abril se llevó a cabo la primera fase del censo, la fase virtual. En el cual aparece la pregunta:

“De acuerdo con su cultura, pueblo o rasgos físicos es o se reconoce como:

  1. Indígena
  2. Rom
  3. Raizal del Archipielago de San Andres, Providencia y Santa Catalina
  4. Palenquero(a) de San Basilio
  5. Negro(a), mulato(a), afrodescendiente, afrocolombiano(a)
  6.  Ningún grupo étnico”

Para las opciones 1, 2, 3 o 4 la pregunta se amplía a si habla o entiende su lengua nativa.

Esta fase virtual, presentó limitaciones de acceso e información, por esto es complementada con una fase presencial que inició el 13 de abril. Hasta el momento, las campañas de sensibilización para los pueblos étnicos por parte de las entidades responsables han sido débiles y poco conocidas.

El Gobierno Nacional anunció austeridad para la implementación del censo, por lo que se temen que esto repercuta en su calidad y alcance territorial. Lo cual sería nefasto para el futuro de Colombia y particularmente diezmaría la lucha por disminuir la exclusión y garantizar el ejercicio de sus derechos colectivos del pueblo afrocolombiano. Más aun teniendo en cuenta que este es el primer censo tras la firma de los acuerdos de paz. Si las estadísticas del pueblo afrocolombiano, una de las principales víctimas del conflicto, resultan erróneas, las políticas públicas para el postconflicto que se diseñen a partir de ellas corren el riesgo de quedar mal formuladas.

Según la información de miembros de CNOA pertenecientes a diferentes regiones del país, se registra que algunos no han sido censados, mientras que a otros no se les hizo la pregunta de autorreconocimiento étnico.

¿Cómo ha aportado la CNOA al censo 2018?

La Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas – CNOA, considera fundamental fortalecer los procesos de autorreconocimiento del pueblo afrodescendiente con miras a tener un mayor impacto en los procesos de visibilidad estadística, como un proceso que, más allá de la coyuntura del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, se traduzca en nuevos liderazgos del movimiento Social Afrocolombiano.

Por esto, desde el 2005, CNOA viene trabajando para fortalecer el autorreconocimiento del pueblo afrocolombiano para la visibilidad estadística de cara al Censo General 2005, el Tercer Censo Nacional Agropecuario en 2016 y el Censo Nacional de Vivienda y Población de 2018. Para ello realizamos el Diplomado en Autorreconocimiento y visibilidad Estadística Afrocolombiana “Yo Cuento en este Cuento. El pueblo afrocolombiano de cara al censo poblacional” en 2014 al que asistieron personas de diferentes regiones del país; diseñamos en 2015 la caja de herramientas “Yo cuento en este cuento” que cuenta con videos cortos de sistematización de la experiencia del diplomado, el videoclip de la canción “Cuéntame”, cuñas radiales y una propaganda televisiva; participamos en el 2016 , junto con las demás organizaciones de la Mesa Interétnica Censal, de la creación del video de sensibilización de autorreconocimiento de la población afrocolombiana para el Censo Nacional Agropecuario; participamos en 2017, junto a las otras organizaciones de la Mesa Interétnica Censal, de la creación de la campaña “Hagámonos contar bien”; durante el 2018 hemos producido varios videos cortos de sensibilización para difundir por redes sociales, y se realizó un especial sobre el censo en nuestro programa radial “Huellas de Africanía” . Todo este material a sido difundido en a través de nuestros procesos formativos, redes sociales y medios de comunicación, conócelo en nuestro micrositio Afrocolombianos en el Censo 2018.

¿Qué sigue después del Censo?

La visibilidad estadística no es un tema que se agota en el Censo. El censo no resuelve en su totalidad la pregunta principal sobre lo que queremos saber y lo que queremos cambiar. En este sentido, es necesario al menos contar con otros tres tipos de acciones relacionadas con el sistema nacional de estadística:

Realizar sobremuestreos.

Si no se recurre a este tipo de procedimiento metodológico en el censo y en otras encuestas, será difícil captar la situación de la población negra y afrodescendiente en algunos lugares donde el porcentaje es bajo, aunque representa un número alto de personas, es el caso de ciudades como Bogotá.

Realizar estudios específicos.

Las prioridades del censo y la cantidad de temas que aborda, hacen que no podamos incluir en él temas más específicos. Es fundamental entonces hacer estudios sobre discriminación racial, así como estudios específicos en algunos territorios como los de los consejos comunitarios.

Realizar estudios regionales.

Si bien tenemos un acumulado interesante para la región Pacífica Sur y el Valle del Cauca (por iniciativas investigativas como la del CIDSE de la Universidad del Valle), no tenemos estudios comparables para las otras regiones (Caribe Continental, Caribe Insular, Pacífico Norte, Valles Interandinos y otras subregiones con importante porcentaje de población afrocolombiana como el Norte y Nororiente de Antioquia y el Magdalena Medio).

Incluir en estudios estadísticos análisis más claramente definido en torno a la dimensión étnico-racial, por ejemplo en las Estadísticas Vitales y en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud.

El mundo de las estadísticas no es neutro, es decir, aunque se produce información confiable y de calidad, la manera como se mide, y sobre todo lo que se escoge para medir, son asuntos que están relacionados con apuestas políticas en las que es muy importante incidir. Una discusión sobre si preguntar o no sobre la pertenencia étnico-racial y cómo preguntarlo, no es sólo una discusión técnica o metodológica, es también un debate político y social en el que debemos participar. Llevar a cabo este tipo de mediciones y asumirlas como fundamental para las estadísticas del país es una cuestión de voluntad política por parte del Estado.

Este texto está basado y tiene fragmentos de: Yo Cuento en este Cuento.

El pueblo afrocolombiano de cara al censo poblacional. Diplomado en Autorreconocimiento y visibilidad Estadística Afrocolombiana.

Módulos formativos. 2014.

de la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas

Lea el documento completo aquí.