Desde la C.N.O.A., manifestamos nuestro rotundo rechazo ante los ataques perpetrados con armas de fuego hacia los manifestantes desde el 28 de abril, particularmente hacia la Guardia Indígena en la ciudad de Cali el 9 de mayo en horas de la tarde, por parte de algunos civiles, quienes se encontraban en compañía de uniformados de la policía al sur de la ciudad. Expresamos nuestra solidaridad absoluta con los 8 comuneros heridos y sus pueblos. Además, expresamos nuestra indignación por los comentarios racistas de parte de algunos funcionarios del gobierno nacional y funcionarios de diversas instituciones quienes tienen acceso directo a lugares de decisión.

Solicitamos a las agencias de cooperación, DDHH, mandatarios de todo el mundo pero principalmente el gobierno de Colombia a sentarse a la mesa con las personas implicadas en las protestas sociales, así como el desmonte del aumento de la militarización como forma de control de las problemáticas derivadas de sistemas estructurales de opresión que hoy vemos reflejados en las ciudades, a pesar de que la protesta social se ha mantenido en calma y que hoy dejan 47 personas asesinadas a nivel nacional, 963 detenciones arbitrarias, 12 casos de violencia sexual, 548 desaparecidos, 28 víctimas heridas en los ojos,  278 agresiones por parte de la policía y 1876 hechos violentos (registrados por @indepaz entre el 28 y el 7 de mayo).

Como pueblos étnicos vemos con constante preocupación el uso desmedido de la fuerza que se ejerce contra nosotros en nuestros territorios, tanto urbanos como rurales, de manera histórica y sistemática a nivel nacional.