El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se conmemora el 21 de marzo de cada año, porque ese día, en 1960, la policía abrió fuego y asesinó a 69 personas en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica. Al proclamar el Día en 1966, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial (resolución 2142 (XXI) ).

La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial que entró en vigor el 4 de enero de 1969 y que fue ratificada por el congreso colombiano mediante la ley 22 de 1981 nos ofrece una definición amplia de la discriminación conceptuando que es:  “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública”[1].

Esta definición contiene varios criterios y busca integrar las distintas expresiones y dimensiones en las que la discriminación racial se manifiesta. Al  analizar el concepto dado en la CERD, podemos dividirlo en 3 facetas. En primera medida se trata de una distinción excluyente; en segundo lugar, lo que motiva a estos actos discriminatorios está dado por el color de piel, el origen nacional o étnico de la persona; y finalmente, el resultado implica la negación o desvaloración de la dignidad humana, al tiempo que impide el goce efectivo y real de los derechos humanos.

En este sentido, la  C.N.O.A  en el  marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, entrevista a líderes y lideresas de diferentes regiones de Colombia, en las que ellas y ellos nos cuentan los efectos que la discriminación racial tiene en la población afrocolombiana, en su autorreconocimiento étnico-racial, su autoestima y el avance de sus comunidades.

Ellos  y ellas nos comparten además, su visión sobre la importancia de los procesos territoriales que permiten a las comunidades reafirmar la identidad y el orgullo del pueblo afrocolombiano para avanzar en la defensa de nuestra dignidad, hacer frente a las injusticias del racismo y aportar desde el reconocimiento de las diferencias étnicas como una riqueza.

 

 

 

 

Con lo anterior, se refleja el sentir de las regiones, de las diferentes vivencias, la problemática del racismo y la discriminación que se manifiesta de diversas maneras en los ríos, los campos o las ciudades del país y del mundo, pero las voces que nos cuentan su experiencia nos dejan el mensaje de la importancia de seguir trabajando para derribar estos estereotipos, de sentirnos orgullosos y de ser espejos para otras y otros que vienen detrás.

“toda doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y socialmente injusta y peligrosa”[2].


[1] Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial de 1965.

[2] Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General en su resolución 2106 A (XX), de 21 de diciembre de 1965.