Por: Hugo Ferney Mondragón B.
Minga CNOA Buenaventura

El pueblo Negro, Afrocolombiano, Raizal y Palenquero (NARP) ha gestado una importante lucha por la visibilidad y reconocimiento de su aporte a la construcción de la colombianidad, esfuerzos orientados a dignificar sus comunidades y movilizar la reflexión del Estado para mejorar sus condiciones de vida.

La Constitución de 1991 parte la historia del país. Esta Constitución facilita el tránsito de un país de cultura homogénea, clasista y racista, hacia un país que reconoce la diversidad étnica y cultural de la nación, escenario constitucional en el que aun la población afrocolombiana vive situaciones de discriminación y racismo pero avanza gracias a sus esfuerzos, en procesos importantes de reconocimiento y reivindicación de derechos políticos, económicos, sociales, culturales, territoriales y ambientales.

El nuevo contexto constitucional que inicia en el año 91 ha permitido que el pueblo afrocolombiano dinamice y articule con el Estado, acciones encaminadas a promover la visibilidad estadística, facilitando así en el año 1993, en el marco del censo nacional de población y vivienda (CNPV) visibilizar desde el autorreconocimiento a 502.343 personas NARP correspondientes al 1,5% del total de la población nacional. De igual manera en el año 2005 en el CNPV se logra identificar por autorreconocimiento a 4.311.757 personas NARP correspondiente al 10,6% del total de la población nacional en su momento.

Reconociendo la debilidad que los ejercicios censales han tenido en el proceso de visibilidad estadística de la población afrocolombiano, organizaciones nacionales de estos pueblos, han propiciado espacios de dialogo con la finalidad de aportar recomendaciones técnicas y metodológicas en razón de facilitar el autoreconocimiento de la población en el CNPV; por lo que la labor de incidencia luego del año 2005 ha sido constante y decidida.

En junio, a portas del inicio del censo en los territorios étnicos de la región Pacífico y Caribe en donde hay una importante presencia de la población afrocolombiano, se dió un alistamiento con dificultades por parte del DANE a las personas que serán censistas y supervisores en medio de un angustioso proceso electoral, además de una decadente implementación de los acuerdos para la finalización del conflicto firmado entre el gobierno nacional y la antigua guerrilla de las FARC.

Este último hecho fundamental en esta reflexión, dado que en los territorios del pueblo NARP sobre el Pacífico Colombiano se evidencias aun hoy, situaciones que atentan contra la seguridad y vida de sus pobladores y en este caso particular afectaron los resultados finales del CNPV y con ello la posibilidad de brindar datos más cercanos de la población colombiana que es afrocolombiano; situación que demandaba del DANE y el gobierno nacional, el establecimiento de planes de contingencia que facilitaran la seguridad y la recolección de información que reflejara la realidad demográfica del país y con ello mejorar la información que se utiliza en la construcción de políticas públicas, planes, programas y proyectos nacionales, regionales y locales que respondan a la condición de abandono y desatención del pueblo NARP por parte del estado. Medidas que no fueron implementadas.

Hoy el pueblo negro del Pacífico sigue apostándole a la visibilidad estadística y el CNPV 2018 es la nueva oportunidad para saber cuántos somos, donde estamos y cuál es nuestra situación de goce efectivo de derechos y acceso a bienes y servicios.