Escrito por: Amante de la vida, las risas, la autenticidad, la libertad, la sinceridad.

Hoy alzo mi voz como mujer, para relatar como la vida, la sociedad y las miles de formas que nos hemos inventados como seres nos llevan cada día a transformarnos para encajar en algunos imaginarios.

Toda mi vida me he dedicado a vivir para encajar, por ejemplo, ser delgada y poder sentirme bien, porque los estereotipos dicen que a las gorditas no las quiere nadie.

Hace algún tiempo me quede callada y deje a un lado mis gustos, mis pasiones, mi forma de vivir la vida tan loca y arriesgada, porque siempre tuve a mi alrededor personas que me decían

“Esa no es forma de llevar la vida”.

 “Primero debes ser profesional, luego seguir estudiando”

El tiempo pasa y a las mujeres los años productivos se les acaban a los 30”  

“ A los  26 toca tener una familia y un esposo maravilloso”

Aunque, hoy pienso que exageraron con eso de maravilloso, aun lo busco para conocerlo y lo único maravilloso que he hallado es verme cada día intentando aguantar pataletas, dramas, conflictos internos de hombres que tienen el prototipo de ser “maravillosos. Eso anterior es lo mejor que he podido escribir.

En la búsqueda de tener una vida (esa vida), perdí todo lo que algún día tuve, amigos, pareja, confianza, risas, salidas, MI FELICIDAD… Hoy me expreso desde mi verdad… la soledad se ha convertido en mi aliada. A veces… me da miedo hablar porque cada vez que lo intento brotan de mis ojos las lágrimas de una vida que perdí y la falta de perdón me hace no poder expresarlo.

Hoy quiero decir, que muchas veces he tenido miedo de salir de mi cama y poder enfrentar los gritos de un mundo que me obliga a encajar, un mundo que me lleva a estar dentro de mí, por no poder explotar en él.

He tenido miedo toda mi vida a danzar como me gusta, hablar como me gusta, mirar cómo me gusta, a peinarme, sonreír y amar; pensaba que estas cosas dependían de otras personas y no realmente depende mí, pero mis miedos internos me han llevado a construir cada día una historia, la cual me dice que no puedo ser feliz porque me hacen falta cosas externas, pero la realidad es que he luchado tantas veces por tenerlas que aun teniéndolas ya no me llenan.

Esta sociedad y sus estragos me han convertido en una mujer solitaria que escucha música para ella, que llora casi todos los días y que se lamenta porque nunca le enseñaron en la escuela, en su casa, su padre y madre a que, sino llenaba mis propios vacíos y trabajaba para mí, nada funcionaria.

Reflexiono un par de días a la semana acerca de la vida y de que he logrado hasta hoy y no encajo en nada de lo que pretendía ser cuando era niña, seguramente de niña pensaba más en mí y poder vivir una vida llena de risas. Hoy pienso en construir risa en los demás mientras la silueta de mi boca se cierra hasta para hablar, donde mis ojos buscan miradas de aceptación, pero en realidad a veces solo buscan cerrarse y soñar como esa niña que se imaginaba siendo lo que ella realmente quiso ser… UNA MUJER FELIZ.

Alguna vez me pregunte, si esto que siento cada día de mi vida cuando las inseguridades de otras personas tocan mi ser con típicas frases

Lo hubieras podido hacer mejor”, “yo lo hubiera hecho de esta forma”, “tu cabello lo llevas despeinado”, “ese color no te queda bonito”, “eres una mentirosa”, “tu corazón es frágil y siempre lloras”, “tú eres una muñequita que solo necesita ser cuidada”, “tú eres, tú eres …. Y deberías saber cómo asumir la vida”, “deberías saber cómo pensar”, “deberías saber cómo las demás personas piensas”, pero mi cerebro realmente nunca puso un alto a estas frases que pequeñas llegan a tener un gran poder.

Creo en el amor, pero él me ha herido tanto que hoy escribo cada día como me siento para buscar entre esas líneas si realmente he sentido el amor y si he sonreído o se me ha olvidado agradecer y cuantas veces en el día me sentí sola y no estuvo bien.

He aprendido a manejarlo porque ya no me CANSE de escuchar a los demás. Hoy quiero reír y reír, pasarme el día sin brasier y que vean lo grande de mis senos, en comer las cosas que me hacen feliz. Hoy ya no quiero admitir la tristeza que otros producen en mí y buscar un norte que lleve mi nombre, que yo lo construya y poder pintarlo o borrarlo pero que sea muy mío.

La gente dice que las personas tienen un gran tesoro y es su corazón, en él se conservan los miedos, tristezas, ansiedades, rabias, pero también el amor, y en este tesoro solo entra lo que tu dejas pasar.

Hoy me honro y honro a cada una de las mujeres que día a día nos levantamos a construirnos a enfrentarnos y retarnos, a las que lloráramos en silencio y queremos desesperadamente correr. Nada es fácil, todo cuesta, pero en el momento que te des cuenta de que eres todo lo malo y bueno que te dicen y lo valores ese día… tu mayor miedo será que no te digan lo mala que eres para escribir, lo mal amiga que eres, lo sensible que eres, lo penosa que eres.

Hoy después de pasar una de mis peores crisis pienso que eso me hace autentica, que soy el ser más especial y como mujer soy más valiosa y no debo dejar que la violencia psicológica que otros me imponen crezca en mí.

Conmemoro mi existencia como mujer.

La Editorial C.N.O.A., es un canal de comunicación abierto del pueblo Afrocolombiano, Negro, Raizal y Palenquero. Los artículos publicados aquí manifiestan las opiniones de sus autores/as