Este es el mes de la afrocolombianidad, 
el mes de la herencia africana.

Esta reflexión está en caminada a develar, desde mi experiencia personal, el significado de ser un afrocolombiano, una afrocolombiana. En un primer momento, puede sonar a una adjetivación de moda, o una exigencia de las circunstancias socio-históricas que se nos han ido imponiendo para ser parte de una sociedad que avanza sin nosotros y nosotras; una historia en la que no contamos, un estado que nos excluye, un desarrollo que simplemente nos desconoce, unas políticas públicas que se dan el lujo de excluirnos.

Es la vida de un país que nos invisibiliza y elegantemente nos oculta con grandes astucias y artimañas, muchas de ellas en el inconsciente colectivo. Vivimos en un territorio que nos va dejando existir sin existencia, nos asimila, pero no nos integra, nos incluye tímidamente y le da miedo reconocernos y jugársela por nosotros y nosotras para no reconocer la deuda histórica y las injusticias que a lo largo y ancho de nuestra historia se han cometido contra nuestro pueblo.

Todo esto, deja al descubierto el racismo y la discriminación estatal, que, desde siempre, han movido la constitución de este país, con hilos profundos y soterrados contra la dignidad de pueblos étnicos.

Ser afrocolombiano hoy, significa reconocerse en esta historia, contradictoria que nos desconoce, amañada a intereses donde no se acepta el verdadero aporte de nuestro grupo étnico. De allí, que una de las tareas es reconstruir la historia de Colombia y la de cada una y uno de nosotros dar cuenta de nuestros logros y aportes a la construcción afrocolombiana en las acciones de este país.

Ser afrocolombiano, es levantarse cada mañana respetándonos y reconociéndonos orgullosamente, sabiendo que seguiremos luchando por la justicia, para algún día vivir en paz.

Ser afrocolombiano, afrocolombiana es seguir aportando, con plena conciencia de lo que somos y tenemos como colombianos. También, ha sido un construido por todos y todas.

Ser afrocolombiano/a, es atreverse a caminar con otros y otras como hermanos, como pueblo, como compañeros y compañeras, es reconocer que a veces nos equivocamos, pero también sacando y proponiendo nuestros grandes valores para el servicio de todos y todas como patrimonio de la humanidad.

Ser afrocolombiano y afrocolombiana nos lleva a ser cuidadores, cuidadoras de todo lo que hemos recibido, nuestra cultura, nuestra historia, nuestros valores nuestra espiritualidad y todo aquello que demos compartir con otros hermanos y hermanos.

Desde la C.N.O.A., le apostamos al ser Afrocolombiano, Palenquero, Negro y Raizal, a la unidad, al trabajo conjunto, a la construcción participativa, al Ubuntu “soy porque somos” como principio para la transformación, la defensa de nuestros derechos, y para la incidencia  en la construcción de políticas públicas con el enfoque étnico racial.