COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

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01 de julio de 2017. La Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas – CNOA, organización social del pueblo negro en Colombia, rechaza enfáticamente las múltiples formas de violencias a la que se ven expuestas las mujeres afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras. Hemos reconocido y luchado en contra de la carencia histórica de protección de los derechos de los derechos humanos de nuestro pueblo, en especial de los derechos de las mujeres afrodescendientes. En ese sentido, desde nuestro nacer organizativo los derechos de las mujeres, la equidad de género, la eliminación de todas las formas de violencias y la promoción de sus autonomías, es una apuesta organizativa real, viviente y presente en nuestro accionar.

Las mujeres afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras han sido un bastión fundamental en la defensa de nuestros derechos, por lo tanto exhortamos a su pleno reconocimiento con hechos y no solo con palabras, a respectar su dignidad, sus cuerpos y los ejercicios autónomos para la garantía de sus derechos económicos, sociales, culturales, ambientales y políticos.

Reconocemos este difícil momento por el que atraviesa el movimiento social afrocolombiano en el marco de las graves denuncias de violencia sexual perpetrada en contra de una de nuestras hermanas, por un representante de nuestro pueblo. Sin embargo, lo vemos como una oportunidad histórica para hacer cada vez más audibles y visibles, las voces y rostros de rechazo hacia las violencias que viven y han vivido nuestras compañeras al interior del proceso. Esta coyuntura nos ofrece la oportunidad de propiciar escenarios reales para la erradicación de todas las formas de violencias hacia las mujeres afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras en su ciclo vital; generar dinámicas de reconocimiento y reivindicación con nuestras hermanas de luchas y batallas, contra los sistemas de opresión que hemos vivido desde los tiempos de la esclavización.

En ese sentido, las organizaciones del movimiento social afrocolombiano, debemos establecer mecanismos de prevención, promoción y atención hacia las violencias, discriminaciones o exclusiones de las diferencias al interior de nuestro proceso, así como mecanismos de sanción si fuere necesario, que nos permitan abordar de forma efectiva situaciones complejas que van en contra de la dignidad de las personas y de las reivindicaciones que promovemos.

La valentía de las mujeres que han decidido visibilizar y denunciar las violencias que han vivido en diferentes procesos organizativos, es un gran comienzo para derribar los sistemas patriarcales y heterosexistas que tanto hemos normalizado. No podemos seguir callando, los cuerpos de las mujeres y de cualquier integrante del pueblo afrocolombiano, deben ser entendidos como territorio de paz y dignidad.

De manera que, ante los lamentables hechos de violencia sexual que han vivido las mujeres afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, demandamos de las autoridades competentes, celeridad judicial a las denuncias realizadas por nuestras hermanas. Al tiempo que exhortamos se les brinden las garantías necesarias de seguridad, recuperación emocional, espiritual y sobre todo que los hechos no queden en la impunidad.

Hoy más que nunca, se hace necesario que al interior de los movimientos sociales en Colombia, analicemos las prácticas de exclusión y violencias naturalizadas sobre los cuerpos vulneralizados socialmente y al interior de las organizaciones, es oportuno reflexionar sobre las discriminaciones y violencias que ejercemos hacia los cuerpos de las mujeres, niñas y niños, personas lgtbi y con capacidades funcionales diversas y, las transformemos en respeto y comprensión por y de la diferencia.