Perdí mi pierna.

“Una noche de lluvia, el agua se subió al pueblo, tenía 10 años y aunque había escuchado que a muchos los habían picado las culebras, no le presté atención al llamado de mi abuela y la culebra me picó. Se demoraron en llevarme a curar y perdí mi pierna. Me curé dije yo, sin embargo durante mi adolescencia fue difícil porque era una mujer sin una pierna, me llamaban “la incompleta” y tengo que reconocerlo afectó mucho mi autoestima. Un día, una enfermera llegó al hospital de mi pueblo y me dijo que me fuera a la ciudad para que conociera otras personas como yo y entendiera como se superaban, yo le dije que no podía. !No tenía como hacerlo! Pero me uní al trabajo de una líder comunitaria de mi pueblo, empezamos a trabajar por los jóvenes del pueblo y ya no me volvieron a llamar a así, mi autoestima mejoró la gente del pueblo acudía a mí ya no por pesar sino porque sabían que los podía orientar”.

No la recuerdo con rencor pero si con tristeza

“Recuerdo que por ser la mayor de seis hermanos, siendo yo la única mujer, la violencia se ensaño en mí, siempre era golpeada por mi madre, alegando que debía dar ejemplo y sacrificarme por mis hermanos para que ellos salieran adelante, según mi madre si ellos salían adelante yo también. No la recuerdo con rencor pero si con tristeza.

Me casé a los 23 años, me mudé a la capital y desde hace 15 años que soy líder comunitaria en mi barrio, logré estudiar mi bachillerato, hice un técnico y ahora estoy pensando en entrar a la universidad, ya que mi hija mayor me está motivando. Hoy miro el pasado y, veo que aunque dos de mis hermanos salieron adelante como decía mi madre, los otros se quedaron en el rebusque. Creo que si yo no hubiera salido a la ciudad a ver otras opciones no habría avanzado tanto en mi vida personal, familiar y educativa, y pienso que si las mujeres en los pueblos, la veredas y esas zonas alejadas contaran con mayor oportunidad, muchas de nuestras hijas no estarían marcadas por la violencia física y psicológica que hoy entiendo padecí y que deben estar padeciendo otras mujeres en este momento”

Los anteriores relatos hacen parte de las intervenciones realizadas en la itinerante de Formación Política “Afropolíticas” en el marco de los módulos llamados: “Somos Transformación”, “Somos Ancestralidad”, momentos de liberación de las diversas violencias que atraviesan los cuerpos de las mujeres y en este caso de las mujeres negras. “Sanar para avanzar, sanar para ser felices”, es el título dado por el área de comunicaciones de la CNOA. Actualamente la escuela se lleva acabo el Medellín y posteriormente en Cali