Para los afrodescendientes como víctimas históricas de este flagelo, es fundamental que se recuerde la historia del crimen humanitario que marcó negativamente a muchas personas, familias y comunidades enteras, generando la pérdida de tradiciones culturales y cosmovisiones de pueblos afrodescendientes, que durante siglos fueron sometidos a múltiples violaciones inhumanas, al desarraigo, torturas y al despojo territorial.

Hoy en día este reconocimiento internacional permite reflexionar, resaltar la lucha y resistencias que ha emprendido el pueblo afrocolombiano contra todas las formas de opresión, discriminación y racismo que existe en la actualidad; lucha diaria motivada por el reconocimiento constitucional de habitar en un país pluriétnico y multicultural que sigue desconociendo esta verdad histórica.

El 23 de agosto nos invita a seguir aunando esfuerzos que permitan avanzar en la reivindicación con el pueblo afrocolombiano y el goce pleno de los derechos humanos, en la dignificación de la calidad de vida y en la reconciliación hacia el camino de una paz estable y duradera.

Desde la CNOA seguimos trabajando por esta apuesta hacia la reparación colectiva, que permita cerrar las brechas existentes resultado de los daños desproporcionados en el contexto histórico de la esclavitud y del conflicto armado, seguimos caminando e implementando acciones y acompañando procesos que conlleven hacia la inclusión del enfoque étnico racial, en las políticas públicas de orden nacional, departamental y municipal.